Tour Israel May 23 – June 1, 2021 with Jentezen & Cherise Franklin.

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Un hombre asignado

en el antiguo testamento, Dios requería el sacrificio de un chivo para proveer la sangre que se necesitaba para el perdón de los pecados. También requería que cada persona confesara sus pecados delante del sumo sacerdote, quien imponía las manos sobre otro chivo para transferirle los pecados de la nación. Un “hombre asignado” llevaba el chivo con los pecados al desierto y lo dejaba allí. Jesucristo se convirtió en los tres: la sangre del sacrificio, el chivo que cargaba el pecado y el hombre asignado. A través de Jesús no sola mente los pecados eran perdonados, sino también vivir libres de la esclavitud del pecado.